¿Máquina de ciclo continuo o bomba? Diferencias, ventajas e inconvenientes
Elegir entre una máquina de ciclo continuo o bomba es una de las decisiones más importantes para cualquier empresa que quiera mecanizar la aplicación de morteros, yesos, materiales para SATE o revestimientos técnicos. Aunque ambas tecnologías permiten transportar material hasta el punto de aplicación, existen diferencias importantes en el sistema de mezcla, la productividad, los materiales compatibles y la forma de trabajo en obra.
Elegir correctamente influirá en la productividad de la obra, en los materiales que podrás aplicar y en la rentabilidad final de cada proyecto.
¿Qué es una máquina de ciclo continuo?
Una máquina de ciclo continuo recibe material seco en saco y realiza de forma simultánea tres funciones:
- Amasado.
- Bombeo.
- Proyección (cuando se incorpora aire).
Mientras la máquina está funcionando, el material se mezcla continuamente con agua dentro de la cámara de mezcla y pasa directamente al conjunto rotor-estator para ser impulsado hacia la manguera.
Precisamente de ahí proviene el término ciclo continuo: la máquina mezcla y bombea sin interrupción mientras se alimenta de material.
Este sistema es el más habitual para:
- Yeso proyectado.
- Mortero monocapa.
- Morteros de proyecciñon en base de cemento o cal.
- Morteros ignífugo.
- Adhesivos para sistemas SATE.
- Determinados autonivelantes compatibles con proyección mecánica (en saco).
Si trabajas habitualmente con este tipo de materiales, te recomendamos consultar nuestra categoría de máquinas de proyectar de ciclo contínuo.
¿Qué es una bomba de mortero?
Una bomba funciona de forma diferente.
La bomba no amasa. Su única función consiste en transportar el material desde la tolva hasta el punto de aplicación.
Por tanto, el material debe llegar ya preparado.
Puede proceder de:
- Una mezcladora independiente.
- Una mezcladora instalada sobre la propia bomba.
- Una hormigonera.
- Un silo con sistema de mezcla.
- Un camión hormigonera.
Al no tener que destinar potencia al amasado, toda la potencia disponible del motor se dedica al bombeo.
Por este motivo, a igualdad de potencia instalada, una bomba suele alcanzar mayores distancias y alturas de bombeo que una máquina de ciclo continuo.
La diferencia más importante no es el bombeo
Muchas personas creen que la diferencia está en cómo sale el material por la manguera.
Sin embargo, la verdadera diferencia está en cómo se prepara el material antes de llegar al rotor y al estator.
En una máquina de ciclo continuo
El material se mezcla dentro de la propia máquina.
En una bomba
El material se mezcla fuera de la máquina.
Y esta diferencia condiciona completamente los materiales que pueden aplicarse de forma eficiente.
¿Puede una máquina de ciclo continuo trabajar con cualquier material en saco?
No.
Este es probablemente uno de los errores más frecuentes.
Que un material se suministre en saco no significa automáticamente que sea apto para una máquina de ciclo continuo.
Existen materiales que requieren:
- Amasado a bajas revoluciones.
- Tiempos de reposo antes de la aplicación.
- Rebatido posterior.
- Incorporación progresiva de determinados aditivos.
También existen formulaciones con:
- Fibras.
- Elevadas cantidades de hidrofugante.
- Aditivos especiales.
- Componentes que dificultan el amasado rápido.
En estos casos puede ocurrir que el material no llegue correctamente mezclado al conjunto rotor-estator.
El resultado suele traducirse en:
- Bombeo irregular.
- Pérdida de rendimiento.
- Pulsaciones.
- Atascos.
No todos los materiales se comportan igual durante el amasado y el bombeo. Por eso siempre es imprescindible consultar la ficha técnica del fabricante y verificar expresamente que el producto sea apto para aplicación mediante máquina de proyección de ciclo continuo.
Si no tienes claro qué tecnología necesita tu material, contacta con nuestro equipo. Estudiaremos la ficha técnica del producto y te ayudaremos a elegir la máquina más adecuada para obtener el mejor rendimiento y evitar problemas de bombeo, atascos o pérdidas de productividad en obra.
La potencia disponible no se aprovecha igual
Existe otra diferencia importante que pocas veces se explica.
En una máquina de ciclo continuo el motor debe encargarse simultáneamente de:
- Mover el sistema de mezcla.
- Transmitir el movimiento al rotor.
- Bombear el material.
Por el contrario, en una bomba el material ya llega amasado.
Esto significa que toda la potencia disponible se destina exclusivamente al transporte del producto.
Por ejemplo, una bomba y una máquina de ciclo continuo equipadas ambas con un motor de 5,5 kW no ofrecerán necesariamente el mismo rendimiento en distancia de bombeo.
Habitualmente la bomba permitirá trabajar con mayores longitudes de manguera y mayores alturas.
Entonces, ¿por qué no utilizar siempre una bomba?
Porque la productividad sería muy inferior en muchos trabajos habituales.
Pensemos en un yeso proyectado.
Técnicamente sería posible mezclarlo previamente y bombearlo.
Sin embargo:
- Necesitaríamos un sistema de mezcla adicional.
- Aumentaría la manipulación del material.
- Sería necesario más personal.
- Se reduciría el rendimiento horario.
Por eso materiales como:
- Yeso proyectado.
- Monocapa.
- Morteros de albañilería.
- Adhesivos SATE.
Se aplican normalmente mediante máquinas de ciclo continuo.
No porque una bomba no pueda hacerlo.
Sino porque deja de ser la solución más rentable.
El caso especial de la MIXER Sprinter
Existe una categoría de máquinas especialmente interesante porque combina ambos conceptos.
La MIXER Sprinter 220V puede trabajar tanto como máquina de ciclo continuo para materiales premezclados en saco como bomba para materiales previamente amasados.
Esto permite utilizar una única máquina para aplicaciones muy diferentes, reduciendo la inversión y aumentando la versatilidad del equipo.
¿Por qué resulta especialmente interesante para sistemas SATE?
Un sistema SATE es probablemente el mejor ejemplo.
Fase 1: Pegado de placas aislantes
Utilizando adhesivos en saco aptos para proyección mecánica, la Sprinter trabaja como máquina de ciclo continuo.
Fase 2: Aplicación del mortero para colocación de malla
La Sprinter continúa trabajando como máquina de ciclo continuo, permitiendo proyectar de forma rápida y uniforme el mortero adhesivo.
Fase 3: Aplicación del acabado acrílico
Muchos revestimientos acrílicos y pastosos funcionan mejor cuando se bombean ya preparados.
En este caso la Sprinter puede utilizarse como bomba, ampliando enormemente sus posibilidades de trabajo.
Si trabajas habitualmente en rehabilitación energética, puedes consultar también nuestra categoría de maquinaria para SATE.
¿Qué tecnología necesito?
Elige una máquina de ciclo continuo si trabajas principalmente con:
- Yeso proyectado.
- Monocapa.
- Morteros de albañilería.
- Adhesivos SATE.
- Morteros técnicos compatibles con proyección mecánica.
Puedes ver nuestras soluciones en máquinas de proyectar.
Elige una bomba si trabajas principalmente con:
- Morteros previamente amasados.
- Morteros técnicos especiales.
- Grout.
- Morteros de reparación estructural.
- Materiales con fibras.
- Materiales que requieren reposo o rebatido.
Elige una máquina híbrida si necesitas ambas cosas
Si alternas habitualmente materiales proyectables y materiales previamente amasados, equipos como la MIXER Sprinter permiten cubrir ambos escenarios con una única máquina.
Conclusión
No existe una tecnología mejor que la otra.
La clave está en comprender cómo debe prepararse el material antes del bombeo.
Las máquinas de ciclo continuo ofrecen la máxima productividad cuando el material está diseñado para aplicación mecánica.
Las bombas aportan mayor versatilidad cuando el material requiere procesos específicos de mezcla.
Y equipos híbridos como la MIXER Sprinter permiten combinar ambos conceptos, ofreciendo una solución especialmente interesante para empresas que trabajan con SATE, rehabilitación y morteros técnicos.
